Cuando hagamos volar cometas

Me buscas de fiesta,

te frustra no encontrarme.

Crees que viajo en otra cama, en otras manos,

mientras estoy en el vacío, recordando tiempos pasados.

Te vuelves frío. Yo inerte.

No hablamos. No queremos.

El orgullo es un asesino en serie de mariposas,

y en el estómago ahogamos las pocas que quedaron airosas.

Nunca haremos volar una cometa,

sería demasiado tranquilo

y nosotros somos tormenta.

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